Escribir para entender: capitulo final
Cuando empecé este blog no tenía del todo claro qué iba a salir de aquí. Sabía que tenía que relacionar el temario con mi vida cotidiana, hablar un poco sobre mí, relacionar los conceptos aprendidos, conocerme un poco más, pero no imaginaba que el proceso de escribir iba a convertirse, en sí mismo, en una experiencia de aprendizaje y a la vez complicada tan potente. Al principio me enfrenté al típico miedo académico: ¿lo estaré haciendo bien?, ¿esto suena lo suficientemente “teórico”?, ¿estoy diciendo lo que se espera de mí?. Venía con la lógica del temario muy metida en la cabeza: cumplir con el encargo, ajustarme a lo pedido, no salirme demasiado del guion. Pero poco a poco, a medida que escribía, algo cambió en mi. Empecé a darme cuenta de que no estaba solo aplicando contenidos, sino pensándolos desde mí. Los modelos de dirección dejaron de ser esquemas para memorizar y se convirtieron en lentes para mirar mi propia experiencia: mis rutinas, mis relaciones, mis frustraci...



